"Si dejas de aprender, dejas de enseñar" (Joan González)

2017/04/25

"SALIR" PARA "ENTRAR"

Estos días que he estado en Madrid, viendo entrenamientos del Estudiantes Movistar, y compartido charlas con un buen amigo como Salva Maldonado y con sus ayudantes Sama y Iñigo, más allá del aprendizaje que cualquier entrenador puede beneficiarse cuando ve otras formas de trabajo, hay una especialmente que me ha llamado la atención.
Saber que a veces es necesario “Salir” de tu hábitat natural y llenarte las pilas (Entrar), como es mi caso, que debido a una temporada con momentos peculiares, esa energía ha ido menguando, y he tenido que poner mucho de mi parte, para mantener ese nivel de auto exigencia.
La expresión de que “sales” para “entrar” otra vez, para saber que aún no has olvidado ese baloncesto que durante años has ido curtiendo, para ver en perspectiva y saber que aún tienes motivación para seguir entrenando. Algo que ahora mismo tenía en duda, y que incluso me hizo plantear dejar el mundo del entrenamiento, que hasta ahora, durante 31 años había formado parte (y de qué manera) en mi vida.
Pero el salir, es verte des de arriba, es como ir en un “dron” y tener vista de pájaro, i relativizar lo que tienes más cerca, lo que haces diariamente, y saber que cuando vuelas, hay otros paisajes, otros árboles. Comprendes que es necesario ampliar para posteriormente focalizar el estímulo.
Y de ahí mi reflexión, si estos días no hubiera podido salir ¿Cómo hubiera encontrado la energía suficiente para seguir ilusionándome por lo que tanto me gusta?. Todos tendríamos que tener esta oportunidad de distanciarnos, coger perspectiva y después volver para aportar lo que nos ha generado. Pero sino es asi, si no tienes esa oportunidad que yo he podido tener, creo que hay que tomarse un tiempo de distancia para valorar todo tu trabajo.
He dicho valorar…Porque esos días he conocido entrenadores de Madrid, trabajando muchísimo por el baloncesto de formación,  donde la valoración de su trabajo  no se corresponde con su nivel de auto exigencia. Y eso es extrapolable a Catalunya o cualquier otra comunidad. Necesitas salir de tu entorno inmediato, para saber que hay vida más allá de ese club que absorbe todo tu potencial y a cambio no hay retorno, a veces ni económico, ni por parte de los clubes (y aquí incluyo todos sus elementos de presión).
He podido “entrar” otra vez, y doy las gracias por tener entrenadores amigos que me dejen “salir”, pero lo más importante es saber que los entrenadores aunque solos, tenemos un hilo en común, Ser y sentirnos entrenadores.

2017/01/23

QUIERO QUE MI HIJA/O SEA FELIZ JUGANDO A BALONCESTO



¿Quién no ha oído esta frase de un padre o una madre?.

La felicidad es un estado de ánimo, la alegría, el placer corporal y espiritual, sentirse bien en definitiva.

Los entrenadores deseamos ver a nuestras jugadoras felices, contentas mientras entrenan y aprenden, mientras juegan y compiten. Pero el término felicidad es difícil que sea constante, igual que no podríamos vivir en un constante enamoramiento, tampoco podemos vivir en una felicidad permanente. Siempre hay algo que nos recuerda que la realidad no es esa, aunque perseguimos evidentemente llenar nuestro mundo del máximo de esos momentos

Cuando entreno, cuando ejerzo la profesión de entrenar, me siento realizado, y eso me conlleva a momentos concretos de felicidad. Pero es obvio que para tener esos momentos, hay que sortear muchos obstáculos, y sacrificar otros espacios emocionales o físicos que también me ofrecen instantes extraordinarios.
Cuando una jugadora se encuentra “piedras” en el camino en el transcurso de su trayectoria como jugadora, es evidente que influyen muchos factores externos de cómo va a ser capaz de sortear este obstáculo.
Muchos padres en su afán de que la niña no sufra, y no experimente momentos de tristeza, se apresuran en apartar esa piedra, para que pueda seguir fluyendo en ese estado de ánimo, como queriendo alargar esos momentos de placer. Todos los que somos padres hemos apartado alguna piedra del camino, aún siendo consciente de que no les estamos haciendo un favor.  Pero eso también nos ahorra a nosotros sufrir cuando vemos a nuestra hija en un estado de tristeza o de preocupación. Ese es el verdadero motivo cuando apartamos las piedras. No podemos soportar ver a nuestros hijos sufrir…”y menos por el baloncesto” (otra gran frase).

Las jugadoras en todas sus facetas personales y en su  formación deportiva, han de saber buscar esas estrategias para sortear esas dificultades. A unas les cuesta mas que a otras, porque influyen situaciones personales, emocionales, familiares, etc.…
Los padres han de ser capaces de dejar que sus hijas encuentren la forma de superar esos momentos de dificultad,  de inseguridad, y que ellas vean como ante un obstáculo pueden seguir avanzando, aunque eso conlleve alguna caída, alguna herida que a veces es inevitable.

Que estén en un equipo de baloncesto,  les entrena para la vida, que tengan un entrenador que les ponga dificultades exigiendo la excelencia, buscando sus limites para superarlos, es positivo para su formación.

Que una jugadora llore ante una situación, que se enfade, que se preocupe, que se entristezca es saludable. Cada una expresa la frustración de una forma determinada. Nosotros hemos de estar a su lado para ayudarla en ese proceso formativo y tan complejo, y hacerle entender hay inviernos antes que primaveras.

Los que tenemos años detrás entrenando, tenemos la experiencia de encontrarnos con jugadoras que “han sufrido” en los entrenamientos, buscando esos limites personales, y cuando las veo al cabo de un tiempo, agradecen este transito tortuoso  a veces, pero con grandes momentos de satisfacción personal de superar individualmente y como equipo esas situaciones, que después les han ayudado a afrontar aspectos profesionales con mayor seguridad en si mismas.


No hay buenos entrenadores que sean amigos de las jugadoras. Hay buenos entrenadores cuando anticipan las dificultades y ya saben que reacciones van a tener las jugadoras, ante su propuesta formativa.

He querido, quiero y querré siempre a los jugadores y jugadoras que he entrenado, aún sabiendo que ellas me han odiado en algún momento en el parquet, en el vestuario o en el banquillo. Lo realmente importante es que la mayoría te reconozcan como alguien que les ayudo en el proceso formativo personal y profesional.










2016/12/08

ENTRENAR

Cuando entrenas algo se despierta dentro de ti. Esos momentos en que has planificado, has pensado en el entrenamiento y pones en práctica todo lo que has trabajado en un papel, es un momento especial. Empieza la sesión de entrenamiento. Pero en este papel no pones todo lo que te pueda pasar en esta sesión de trabajo. Alguna jugadora no puede venir, alguna otra no la ves con motivacion, otra se engancha a este carro de la abstención, y quizás alguna sufre alguna indisposición o lesión repentina. Y piensas...eso no es lo que tenía planificado. Así que te reinventas, modificas la sesión y dejas de hacer lo que tenías preparado. Cuando finalizas y te vas a casa, preguntas por la lesionada, por el motivo de no venir al entrenamiento, etc...No sirve de mucho. ya te suponías algunas respuestas, llevamos mucho en eso.
Esa sensación ya la has tenido en alguna ocasión, aunque lejana en la memoria, por suerte. Ese sentimiento de trabajar juntas, ese momento donde te encuentras y hablas de tus cosas, pero estás esperando entrenar para compartir esa pasión, esa ilusión que tiene su punto y seguido, en el partido del sábado. Esos momentos de vestuario, recordados para siempre, donde se ríe, se chilla, se enfada, y que es la cocina de un equipo...Todo eso se pierde. No se puede entender la importancia de un entrenamiento, sin todos esos ingredientes. Ver jugadoras que se ríen antes de salir a la cancha, pero que son capaces de enfadarse ante la ausencia de intensidad, de concentración, de pasión en definitiva, es lo que define la distancia entre un grupo y un equipo. La palabra clave,como siempre, es el compromiso, ese que te lleva al trabajo constante, a la búsqueda de la mejora, y sobretodo de sentir que realmente ese camino no tiene un fin, sino una compensación en ese trayecto, que decidiste iniciar.
A los entrenadores nos cuesta aún entrenar con negativas, nuestra tolerancia a la frustración es baja, y eso que siempre suele ser un síntoma de inmadurez, aquí se convierte en un motor de búsqueda,  como "Google", para ver qué encontramos y recuperar nuestra felicidad perdida, ante ese panorama.
Pero solo encontramos "entradas" para superar el día, y esperar que el siguiente sea mejor.
No sé si nos espera este futuro a todos aquellos que amamos el baloncesto. Nos queda la esperanza de que los balones vuelvan a ser naranjas, que los vestuarios huelan otra vez a baloncesto, y que en ellos se cocinen esos grandes grupos, que nos han emocionado a lo largo de nuestras temporadas como entrenadores.
Pero algo hemos de hacer...las canchas se llenan de zapatillas de marca, los banquillos de bebidas isotonicas y los vestuarios "de perfumes" sin pasión.
Aun así seguimos "entrenando".



2016/10/27

ZONA EN FORMACIÓN



Entrenar un pre-infantil y un cadete de primer año femenino, en Vedruna Palamós (Girona) está siendo un gran reto. Es verdad que hacer tantos kilómetros significa un esfuerzo en todos los sentidos, pero compensa  la ilusión que tengo por  entrenar a dos equipos con niveles distintos, con objetivos desiguales, pero con un interés común, que es que desarrollen sus máximas capacidades técnicas-tàcticas y desarrollen paralelamente los distintos valores, que todos los entrenadores sabemos que se dan, cuando se trabaja con un grupo.



Dicho esto, he de decir que no voy a opinar de si el nivel es mas bajo o mas alto que en otras zonas. Cada territorio tiene su realidad, sus características, y los que llevamos años en esto, sabemos lo difícil que es lidiar con algunas creencias que por historia, por rutina o por otras razones se puedan dar. Todos los que hacen baloncesto a cualquier nivel merecen un respeto, solo por el hecho de querer enseñar y de querer formar a las jugadoras.



Llama la atención que de los tres partidos que llevo con el cadete de primer año femenino, he encontrado las defensas zonales como los principales señas identificativos de la defensa de esos equipos. Sorprende aún mas que estas zonas sean estáticas y que sólo busquen preservar la zona para buscar el fallo en el tiro atacante del contrario.

Me gustaría saber los motivos por los que un entrenador enseña zona a niñas de 14 años, sino es el hecho de buscar el resultado por encima de la formación de la jugadora. Si propusieran una “zona press” toda la pista o media cancha, como mínimo vería alguna intención de que la defensa quiere atacar, valga la redundancia, al ataque.

Y eso después se traslada al ataque cuando ves con 14 años ataques con bloqueo directo, es decir una incongruencia lleva a la otra.



Es verdad, no esta escrito que no se pueda hacer zona, pero estaremos deacuerdo que si en el pre-infantil no existiera la norma de prohibición de zona, estoy seguro que ya habría encontrado equipos con esta disposición defensiva. Creo que trabajar por ámbitos zonales no ayuda en nada a superar situaciones de responsabilidad del 1x1. del 2x2, etc...Trabajar en zona a esas edades confunde a las jugadoras que tienen una imagen pasiva de lo que significa una defensa zonal (la mayoría hacen 2-3). Lo bueno de esto es que he visto equipos que trabajan 2-3 y tienen preparadas salidas de contraataque establecidos con esta disposición táctica. Lo que significa que se trabaja en los entrenamientos el ataque a través del error del otro equipo que esta atacando y no por que tu defensa sea capaz de ganar  a los ofensivos mediante una defensa individual agresiva, atrevida, etc...



He tenido suerte y aún asi con un equipo que esta a un bajo nivel y que esta trabajando mucho para mejorar en todos los sentidos, hemos ganado. Con eso quiero decir que tampoco se ha cumplido el objetivo que tenian...Entonces que sentido tiene seguir jugando con esa defensa?

Estoy seguro que la mayoría de veces perderemos ante una situación así, sino conseguimos un rebote y salida rápida para anticiparnos a la puesta en escena de esta zona. Mis jugadoras no entienden que no trabajemos situaciones contra zona, por que ellas aun ven en la victoria la respuesta simple de éxito. Y no las culpo. Es lógico que piensen así, si se desprende de los entrenadores que ganar, aún haciendo zona, es lo realmente importante.



Mi reflexión es: ¿Saben tus jugadoras como han de defender un 1x1?. ¿Saben como tienen que utilizar las manos, las piernas, que balanceo han de hacer para cambiar de orientación y ganar espacio al atacante? Saben como han de defender con bote, sin bote, con espacios, sin espacios, el corte, el rebote defensivo, etc...? Y así aumentado la dificultad.



Puedes ir a ganar con esa zona, irte a casa y decir que buen entrenador soy, o puedes trabajar para mejorar y cuando vayas a casa preguntarte individualmente y colectivamente que han interiorizado tus jugadoras, mas allá de ver en el marcador, ese resultado que te hará mejor o peor entrenador, para algunos, menos para los que verdaderamente aprecien tu trabajo, que son los que importante...tus jugadoras!!!!



Ningún resultado pone a nadie en su sitio en el baloncesto formativo. Tu eres mejor entrenador si tus jugadoras lo hacen mejor cada dia.

2016/09/27

LOS CAMBIOS EN UN CLUB. ..LLEGA LA INSEGURIDAD



La zona de confort que con los años, se establecen en los clubs, son un valor de seguridad, de comodidad, incluso de equilibrio táctico y tácito entre algunos entrenadores. Pero impide la evolución de un club y la búsqueda de la excelencia.

La formación especifica de los entrenadores, es básico para remover la tierra y sembrar nuevos retos, y es evidente que hay que tenerla, aunque ahora ya no es la única formación disponible y necesaria. Estudiar situaciones de grupo, relaciones interpersonales, composición de liderazgos, la gestión de un equipo, etc, es un añadido básico en la formación.

El trabajo con equipos de formación, técnica, táctica y relacional es imprescindible en la construcción y historia de un club, si quiere una mejora constante de sus jugadores y jugadoras. Pero claro... Quien primero tiene que tener y querer voluntad de mejorar, deben ser los entrenadores.

Si en edades de formación las jugadoras/es no tienen hábitos, no tienen técnica individual adecuada a su edad, no saben “moverse” en los espacios, no saben nada de reglamento, etc, hay una culpa proporcional con quienes han sido sus entrenadores. Mucha parte es imputable a la falta de rigor, de metodología, y por que no de decirlo de conocimientos.

Sigue habiendo una corriente destructiva para la formación, que conduce a pensar que un jugador puede ser buen entrenador. Es evidente que un jugador puede aportar una parte de su conocimiento de jugador a su aprendizaje, pero de ninguna manera es suficiente para pensar que pueda entrenar sin ningún tipo de formación adjunta. Y ahí esta el error. Un error de muchos clubs que aún sabiendo que esto es perjudicial apuestan por esta vertiente.

Pero incluso podemos “perdonar” a los coordinadores o clubs por esta corriente errónea, por que es posible que la necesidad supere la demanda. Lo que no es justificable,  es que un entrenador no preste atención a aquellos entrenadores que en su club le pueden aportar conocimiento, que no sepa buscar en el exterior elementos que puedan aumentar sus competencias o que no este atento a lecturas recomendables para mejorar este rendimiento.
A esto hay que sumar como algunos dirigen sus entrenamientos altivos y prepotentes a las situaciones, sin darse cuenta del enorme daño que hacen a sus jugadores y en consecuencia a la formación de este club.

También los padres son responsables de esta situación, por que han de exigir una calidad en la formación. Pero claro, ahí nos topamos con otra situación: El enorme desequilibrio entre ellos, con los objetivos de estos entrenamientos.

Los padres tienen que tener claro que la formación que se les dará es de ba-lon-ces-to. Y ¿Porqué digo esto?, por que el baloncesto engloba un trabajo metodológico de asumir unos conceptos competenciales por la edad, de este deporte  y que se entrelaza con el trabajo que representa los aspectos relacionales: Trabajo de grupo. El equipo como punto de unión. Las diferencias entre los jugadores y asumirlos por parte del grupo, la higiene como elemento importante, la educación deportiva como motor del grupo de trabajo (el saludo inicial, la puntualidad, el respeto, la concentración, etc...)


Eso significa que han de tener claro que este espacio de una hora y media de entrenamiento se trabajan todos estos elementos y que no puede haber intromisiones de ningún tipo. El niño/a tiene que aprender a situarse en este espacio,  superar situaciones de desventaja,  asumir errores, saber mantener la concentración, etc...

Y ahí viene el título del artículo. Cambiar todo esto, modificarlo, genera inseguridad,. Pero esta sensación, os digo que no es negativa. Cuando hay cambio, se producen procesos que conducen siempre a generar mayor entusiasmo y con ello la seguridad, de que mas allá de los resultados durante el camino del cambio, hay verdaderos lazos que unen mas a los que contribuyen a este cambio. Y sobretodo, genera   magia cuando te das cuenta de que aún te queda tanto por aprender


2016/09/13

EL SENTIMIENTO DEL BALONCESTO. LA TRANSMISIÓN


Una de mis últimas reflexiones, es cómo puedo hacerlo para que este sentimiento que me genera el baloncesto, lo pueda transmitir a mis jugadoras, y ellas, a su entorno.

“Sin emoción, no hay aprendizaje posible” Y eso es precisamente lo que me gustaría contagiar. Si claro, quieren jugar a baloncesto, les gusta el baloncesto, pero...¿Les genera emoción?.

Es imposible la descripción de todas las emociones, y evidentemente las hay positivas y negativas. Pero si les preguntase a las jugadoras de formación que entreno en el Vedruna-Palamós, a la mayoría, el baloncesto les genera felicidad, bienestar, satisfacción...Hacen una actividad deportiva y lúdica, se ven con sus amigas, comparten un vestuario, tienen  vivencias de grupo importantes para el desarrollo del proceso formativo... Hasta aquí,   todos estaríamos bastante de  acuerdo en que esto ocurre en casi la totalidad de nuestros equipos. Y vamos a dejar de lado para otra reflexión,  los casos individuales donde puedan generar emociones contrarias.

Pero la dificultad viene cuando el baloncesto les exige un plus tanto a ellas como a su entorno familiar y les obliga a salir de la zona de confort.
Para mi eso tiene que ver con tener objetivos de mejora y ello significa implicación en el trabajo, cambios de hábitos, modificación de la  metodología.
A mi este trabajo me apasiona, me genera emociones positivas, como decía un entrenador amigo mío...”A mi el baloncesto, me pone”. La dificultad es cuando tu quieres transmitir eso,  contagiarlo,  y eso no llega por igual a todos. Cuando las expectativas dentro del equipo también son diferentes. Te puedes encontrar jugadoras que quieren desarrollar al máximo sus capacidades y quizás alguna otra que su máximo objetivo es presencial. Aquí el entrenador va a tener trabajo para transmitir eso al grupo y que este equipo adopte como conjunto, una implicación máxima en el logro de objetivos.

Y ese trabajo que hay que transmitir es:

-         Ilusión por trabajar en los entrenamientos.
-         Aumentar la capacidad de trabajo progresivamente
-         Normas de ejecución (Asistencia regular, puntualidad, actitudes, vestimenta deportiva,
-         Que los padres tengan en cuenta que la asistencia al entrenamiento es de importancia y que intenten establecer las otras actividades sociales, familiares etc fuera del horario de trabajo de entrenamiento, siempre que sea posible.
-         Que la mejora de la jugadora depende del entrenador y mucho mas de la jugadora.
-         Crear y transmitir hábitos que ayuden a la concentración.
-         Minimizar las lesiones no invalidantes

Lo que si percibo en muchos entrenadores es que la ilusión nos sobrepasa. Y lo hacemos hasta tal punto, que somos capaces de poner en riesgo nuestro entorno por eso que sentimos, por lo que yo llamo la pelota naranja.
Sólo espero que sepa trasmitirles a las jugadoras toda esta experiencia vital interna, y que el baloncesto les emocione. ESE ES MI OBJETIVO

2016/08/18

LOS ESCRITOS DE UN BLOG

Hace ochos años que empecé mi blog. La idea inicial era la de poder escribir muchas de las cosas que a lo largo de años de experiencia entrenando, había acumulado y tenía ganas de poder trasladarlas mediante un teclado. Así  ha sido y así espero que siga hasta que tenga motivación para ello. Ahora hay muchos blogs dedicados al baloncesto algunos de ellos muy interesantes y los sigo habitualmente. De todas formas he de decir que no quiero caer en la idea que veo que caen otros de competir por escribir más. Escribo cuando me apetece, cuando mi tiempo me lo permite o cuando tengo un tema interesante que quiero expresar.  Me da igual si me leen dos personas o doscientas, por qué mi objetivo es más personal que publico.  Lo importante es llegar a quién tiene el deseo de leerte. Deseo poner en papel aquello que tengo en la cabeza.
Si alguien ha leído mis escritos hablo muy poco, casi nada de cosas tácticas o técnicas donde hay excelentes profesionales que saben mucho más que yo y a los que leo con sumo interés. Mi propuesta ha sido básicamente escribir sobre aspectos que rodean a nuestro o a mi baloncesto, o que creo que inciden sobre el de una forma relacional, psicológica etc..
Hace ocho o diez años casi nadie escribía en los blogs, de la importancia de los aspectos mentales en nuestro deporte. Muchos escribían sobre bloqueos, sistemas, etc, pero pocos muy pocos, lo hacían sobre cómo influyen los aspectos relacionales en el trabajo entre entrenador y jugador. Como de importante era ya entonces el trabajo de gestión del entrenador que tanto se habla ahora. Qué significaba vivir un “vestuario”
La relación con los árbitros, la gestión de la derrota, etc...
Si algunos escriben sobre esta línea, estoy encantado por qué es un tema que me apasiona y sigo con interés muchas opiniones y escritos.
He estudiado psicológica, educador social, “coaching” y me sigo formando en la línea de  “Gestalt” como parte del trabajo interior que hago continuadamente para saber más de mí, aprovechar mis recursos personales al máximo, y corregir aspectos que me ayuden a superarme.

Por mucho que algunos amigos me insistan,  no voy a caer en
competir por escribir más, por expresar más, por  el “más”. Por qué he dicho muchas veces que por mi profesión de Educador Social, donde trabajó con la vulnerabilidad, empatizo con “el menos”, con los pocos, con los que tienen dificultades.
Me encanta leer de otros, pero también sería bueno que otros no se mirasen el ombligo continuadamente y supieran apreciar también los escritos de otros compañeros.

Un abrazo a todos los que escriben...os leo!!!